Ni mi preferida, ni mi repudiada. Londres es la ciudad europea cosmopolita por excelencia. Y si Paris ya era casi como mi capital, Londres no se queda corta. Imaginad, miles de ingleses y extranjeros reunidos en una ciudad de varios millones de habitantes, todo ello aderezado con una reina, una guardia real de lo más pintoresca y un montón de taxis negros.
Tengo recuerdos fantásticos de Londres. Nelson encima de la estatua saliendo de la estación de metro. La mujer convertida en musulmana. Las fotos en la fuente. Los leones de bronce y todo esa parsimonia que sigue a los ingleses. La pintura que apenas digieres, los colores, la nitidez de las formas. Turner. Si, Turner. Mufflings.
Sweet Cottage. El Paseo Colón, el zumo de manzana y las postales.
Los perritos calientes de Iñigo, las perdidas de nervios en el British. El Partenón. La cabeza del caballo. El pelirrojo. Definitivamente la comida italiana. Paul, Peter, Jack, John o como se llamará el canadiense, simpático como él sólo.
Picadilly Square. El soho. El hombre del estanco. Mary Poppins, creo que de todo el dinero que gastamos y que he gastado en Londres, esa ha sido la mejor inversión. Simplemente encantador, practically perfect.
Katherine's Dock, la torre de Londres de fondo al comer, una boda, encantador. Las valencianas. Ni una foto del Big-Ben en la que saliéramos con él entero: gente sin sentido fotográfico. El parque de detrás de las Casas del Parlamento, the Thames, tranquilidad. Westminster: desastre.
Tengo recuerdos fantásticos de Londres. Nelson encima de la estatua saliendo de la estación de metro. La mujer convertida en musulmana. Las fotos en la fuente. Los leones de bronce y todo esa parsimonia que sigue a los ingleses. La pintura que apenas digieres, los colores, la nitidez de las formas. Turner. Si, Turner. Mufflings.
Sweet Cottage. El Paseo Colón, el zumo de manzana y las postales.
Los perritos calientes de Iñigo, las perdidas de nervios en el British. El Partenón. La cabeza del caballo. El pelirrojo. Definitivamente la comida italiana. Paul, Peter, Jack, John o como se llamará el canadiense, simpático como él sólo.
Picadilly Square. El soho. El hombre del estanco. Mary Poppins, creo que de todo el dinero que gastamos y que he gastado en Londres, esa ha sido la mejor inversión. Simplemente encantador, practically perfect.
Katherine's Dock, la torre de Londres de fondo al comer, una boda, encantador. Las valencianas. Ni una foto del Big-Ben en la que saliéramos con él entero: gente sin sentido fotográfico. El parque de detrás de las Casas del Parlamento, the Thames, tranquilidad. Westminster: desastre.
Personas que van y vienen. Lluvia. Y sin embargo cumplimos un sueño.


